jueves, 4 de mayo de 2017

La NSA utilizó un dirigible blindado para espiar en Nueva York


El dirigible, de unos 19 metros de diámetro, fue equipado con un dispositivo de espionaje y elevado en un aeródromo cerca de Solomons (Maryland) en el 2004.



La NSA espió en Nueva York usando un dirigible adaptado para escuchar las llamadas telefónicas y otras comunicaciones, según revela un documento interno de comunicaciones de la agencia filtrado este lunes por el portal The Intercept.
El dirigible Hover Hammer, de 62 pies de diámetro (unos 19 metros), fue equipado con un dispositivo de espionaje y elevado en un aeródromo cerca de Solomons (Maryland) en el 2004.
Desde allí, recolectaba "datos de transporte marítimo internacional que emanaban desde el área de Long Island, Nueva York". El equipo de espionaje 'Digital Receiver Technology' instalado en el aerostato era capaz de interceptar las comunicaciones inalámbricas, incluidas las llamadas de teléfono móvil. 

Resistente e indetectable

El documento clasificado de la NSA describe el dirigible como una "esfera llena de helio dentro de otra esfera, construida de spectra", el mismo material que se usa para hacer chalecos antibalas.
El aerostato podía ser tripulado o pilotado a distancia, y era indetectable para el radar, detalla la agencia en el documento. 
Asimismo, agrega que planeaba llevar a cabo más pruebas con el dirigible, así como desarrollar una versión más grande del mismo que fuera capaz de volar a altitudes de 68.000 pies (más de 20.000 metros) con una autonomía de hasta seis meses.
"Se están llevando a cabo más experimentos, incluido el uso de sensores de imágenes a bordo", reza el documento.

Temores de los defensores de la privacidad

En los últimos años, los dirigibles han sido una fuente de grandes inversiones militares, y también de preocupación para grupos defensores de la privacidad, que advierten de que podrían utilizarse para espiar a los estadounidenses, señala The Intercept.
Sin embargo, los militares a menudo descartan esos temores, como lo hizo en el 2015 el teniente Shane Glass cuando aseguró que los dirigibles JLENS que se estaban probando en Maryland no estaban equipados con cámaras ni dispositivos de escucha. Al parecer, no se puede decir lo mismo del Hover Hammer de la NSA.

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