miércoles, 10 de febrero de 2016

Los coches autónomos de Google tendrán el mismo trato legal que el de los conductores humanos

La National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) ha publicado un comunicado en el cual ha indicado que los sistemas de inteligencia artificial que se encargan de conducir los coches autónomos de Google pueden ya ser considerados como conductores según la ley federal de los Estados Unidos.


Eso significa que la aprobación final para conseguir que estos coches puedan circular por carretera está ahora más cerca que nunca. Los responsables de Google enviaron en noviembre una petición al respecto, y ahora la NHTSA ha dejado claro que interpretará que el conductor en dichos vehículos es un sistema de inteligencia artificial y que estos coches no necesitarán un conductor humano.
Diversos fabricantes podrían seguir ahora los pasos de Google a la hora de gestionar permisos para que sus propios sistemas de conducción autónoma fueran considerados de la misma forma por parte de esta entidad reguladora.
Aún así esta agencia indicó que Google aún tendrá que cumplir ciertos requisitos para poder acelerar la implantación de este tipo de coches, por ejemplo en los sistemas de frenado que podrían activarse con nuestros pies en caso de ser necesario. Google ha manifestado su preocupación sobre este tipo de sistemas, ya que podrían ser perjudiciales para la seguridad de los ocupantes al intentar estos tomar el control manual.

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Ahora, dice la NHTSA, "la siguiente cuestión es cuándo y si Google podrá certificar que el sistema de conducción autónoma puede cumplir los requisitos de un estándar desarrollado y diseñado para aplicarse a un vehículo con un conductor humano".
Entre las dudas que transmitieron los responsables de la NHTSA está la gestión de los sistemas que actualmente los coches están obligados a tener. Por ejemplo, una alerta en el salpicadero si la presión de las ruedas es insuficiente. Habría que adaptar esas alertas para que el coche efectivamente lo tuviera en cuenta, y la pregunta es si el problema debería comunicarse también a los ocupantes humanos.
En los próximos seis meses prepararán unas líneas básicas para gestionar este tipo de temas en coches autónomos, pero su implantación en las carreteras podría llevar años aún ya que el proceso implica la reescritura de muchas de las regulaciones a las que están ligadas el diseño y la operativa de los controles de estos vehículos.

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